REFLEXIÓN SOBRE LA JUSTICIA
Es posible que una de las causas del aumento de la inseguridad
ciudadana se asiente en la profunda crisis familiar y religiosa, que resulta
fácil constatar en nuestro entorno ciudadano.
Se dice que existe una evidente correlación entre el paro y la
delincuencia callejera en materia de seguridad.
Es necesario actuar rápida y drásticamente, siempre acorde con la
ley y con el cuadro de derechos constitucionales y libertades públicas, para
erradicar esa inseguridad, permitiendo elevar el nivel de pacífica convivencia
y mejorar la imagen de la comunidad nacional. El Estado, nos consta, tiene
sobrados medios para ello.
En la otra cuestión, en los llamados delitos de opinión, tratar de
abandonar la vía penal que debe de ser de intervención mínima, para castigar en
vía civil con fuertes sumas económicas a todos los que insultan, menosprecian
o, de alguna manera, con publicidad, deterioran o ponen en tela de juicio la
imagen ajena.
Multas de tal cuantía que sean muy superiores a la cantidad que se
percibe por deteriorar nuestra imagen. Que nos hagan pensar que no es rentable
actuar atacando a los demás para vender miles de revistas más. Hay que defender
nuestra intimidad, sobre todo cuando se la ataca injustamente.
Y que se cumplan las sentencias, cuando adquieren firmeza, pues no
es de recibo que, pasados dos años de esa firmeza, como en el caso de Mari Luz,
la niña asesinada, todavía el condenado no haya ingresado en prisión por la
causa que fuere. Si es preciso incrementar la asignación del Ministerio de
Justicia, que se haga, para no contemplar el triste espectáculo producido.
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