viernes, 21 de septiembre de 2012

 EL VALOR DE LA OBEDIENCIA.

      Obedecer es aceptar y cumplir la voluntad de otra persona que está por encima de nosotros en una determinada situación. Esa persona puede ser nuestro padre, nuestra madre, nuestro profesor o algún compañero que hayamos elegido como coordinador del juego.
      Detrás de todas las órdenes dadas por quienes más nos quieren siempre está la intención de ayudarnos y protegernos, aunque pueda parecernos que no es así

   
Aprender a ser obediente
         La obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación de las reglas, las cuales irá asimilando primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca. El aprender a ser obediente consiste también que se explique el por qué es necesario que se haga las cosas que se le pida, al niño. 

El niño puede aprender a ser obediente:

·         Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores quieren
·         Conociendo la satisfacción que su obediencia producirá
·         Sabiendo el por qué y el valor de cada orden
·         Teniendo claras sus obligaciones y deberes
·         Con una enseñanza sistemática de todas sus actividades
·         Teniendo reglas en casa y en la escuela
·         Cuando siente la aprobación de sus padres cuando es obediente
·         Con las experiencias de sus padres
·         Cuando siente que con la desobediencia no consigue lo que quiere.

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