EL VALOR DE LA
OBEDIENCIA.
Obedecer es aceptar y
cumplir la voluntad de otra persona que está por encima de nosotros en una
determinada situación. Esa persona puede ser nuestro padre, nuestra madre,
nuestro profesor o algún compañero que hayamos elegido como coordinador del
juego.
Detrás de todas las
órdenes dadas por quienes más nos quieren siempre está la intención de
ayudarnos y protegernos, aunque pueda parecernos que no es así
Aprender a ser
obediente
La
obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta,
de la asimilación de las reglas, las cuales irá asimilando primero en el plano
externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su
aprobación y elogio; y posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por
el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las
reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción
que esto le produzca. El aprender a ser obediente consiste también que se
explique el por qué es necesario que se haga las cosas que se le pida, al niño.
El niño puede
aprender a ser obediente:
·
Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores
quieren
·
Conociendo la satisfacción que su obediencia
producirá
·
Sabiendo el por qué y el valor de cada orden
·
Teniendo claras sus obligaciones y deberes
·
Con una enseñanza sistemática de todas sus
actividades
·
Teniendo reglas en casa y en la escuela
·
Cuando siente la aprobación de sus padres cuando
es obediente
·
Con las experiencias de sus padres
·
Cuando siente que con la desobediencia no
consigue lo que quiere.
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